24 meses y una nueva vida entera para disfrutar

23 de julio del 2015 – subte línea D – camino a casa.

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Hace dos años me bajé de este mismo subte para ir devastada a hablar con mi abogado. Sin maquillaje y sin esperanzas, mi cara era pura desolación y cansancio. Agotamiento y angustia. Tenía un tapado rojo por el frío del invierno porteño y caminaba por las calles del centro con una desesperación que desconocía.

Largo camino empezaba y yo no tenía idea de todo lo que me tocaría pasar a partir de ese día.

Si ese día alguien me hubiese dicho: Mirá, ni te gastes, volvé 730 días después y listo, creo que me hubiese muerto de un infarto en ese mismo momento.

Pero no. La vida no te da aviso previo. La vida es lo que es, el aquí, el ahora y lo que va pasando.

Hoy, 23/07/2015 ya llegó, es como tener el diario del lunes… Y con el diario del lunes la hacemos fácil.

De un proceso que tanto padecí y también renegué, llegó el día en donde nada ni nadie puede detener que yo, ciudadana del mundo y dueña de mi propia vida, pudiera sentirme libre y resuelta otra vez.

Pasó un mundo en estos 24 largos meses de espera y aquella que se sentó en la empapelada oficina del Dr. Soria ya no existe más.

Siempre imaginé ese momento de a dos, ya que recuerdo que no me casé sola y lo hice en presencia de amigos y familiares de ambos. Siempre imaginé qué me pondría ese día, cómo lloraría por la emoción y un montón de cosas más que perdieron el sentido.

La verdad es que el “mundo” que sucedió a lo largo de estos 24 meses sufridos no dejó lugar para nada de esas cosas. Se secaron las lágrimas, se fue el enojo, el miedo hoy es un aliado conocido y domesticado, no sobró mucho que decir ni pensar.

Lo que sí sobró fui yo, yo misma, dueña de mi propia nariz. Entera, íntegra y sana.

Sobró una mujer que no recuerda más quién era porque esta nueva persona que se formó está repleta de vida y esperanza.

Ninguna humillación y maltrato fueron suficientes para derrumbarme o para que deje de creer que un día las cosas pueden ir bien. Y mejor que antes, seguro.

Me desperté tranquila como cuando el día que me casé, que también era un 23 de julio. En ese entonces había ido a la peluquería a lookearme, estaba feliz y radiante. Hoy no fui a la pelu, pero me puse el ruby woo, el labial rojo más intenso de todos, estaba feliz y tranquila.

El rojo era para recordar lo viva que estoy, la sangre que corre en mis venas y la mujer que soy.

La comparación entre un momento y otro es para darme cuenta que puedo ser feliz casándome y también divorciándome. Todo es para nuestra felicidad.

Estoy orgullosa de mi vida y de mi camino que tanto me enseñó.

Estoy agradecida de lo que he vivido y lo haría todo de vuelta si tuviera que elegir.

Fue mi tarea, mi sendero y mi aprendizaje . Personal e intransferible.

Honro a mis ancestros por todo lo que vivieron y sufrieron antes de mí y a partir de ahora sano mi árbol familiar para los que me sucedan puedan elegir libremente por sus vidas sin el peso de las pendencias no resueltas del pasado.

Agradecida estoy a todos los que me acompañaron en este proceso de aprendizaje.

Mi familia, mis amigos , mis terapeutas y mi abogado.

Y termino con la ayuda del Ho’oponopono, haciendo la oración que me libera de las memorias de dolor compartidas con mi ex marido y todo su sistema familiar.

 Lo siento por las memorias de dolor que comparto contigo.

 Perdóname por unir mi camino al tuyo para sanar .

 Gracias porque estás aquí para mi.

 Te amo por ser quien eres.

 Y sanando mi niña interior me sano a mí misma y a los demás.

 Que así sea, amén

Provéase de conformidad , que SERÁ JUSTICIA !

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“Tarda en llegar y al final hay recompensa en la zona de promessas.”

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